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El futuro de la construcción en el Perú: retos y nuevos paradigmas

A propósito de ConsPerú 2017

El futuro de la construcción en el Perú: retos y nuevos paradigmas



El Construction Summit Perú (CONS Perú), organizado por CAPECO en asociación con Seminarium, es un evento pretende convertirse en el principal espacio de encuentro entre actores públicos y privados del sector construcción, para exponer y discutir propuestas para impulsar una Agenda País, en la que se reconozca la importancia de implementar políticas habitacionales, urbanas y territoriales que impulsen la competitividad del país y promuevan la inclusión de las familias pobres en los beneficios del crecimiento económico.

La primera versión del CONS Perú tuvo lugar a fines de mayo del presente año, habiendo reunido en dos intensas jornadas de trabajo a reconocidos expertos internacionales como Sergio Fajardo, Stuart Hart, Paul Cheshire, Jorge Kogan, Carlos Cruz, entre otros y contó con la presencia de un número importante de empresarios, profesionales, académicos y funcionarios públicos vinculados al sector construcción.

Las conferencias, paneles de discusión y exposiciones se enfocaron en identificar los desafíos que es necesario superar para tener un sector construcción innovador y
competitivo, y plantearon los nuevos paradigmas que podrían hacer posible esta modernización. En el presente documento constituye una suerte de relatoría del encuentro, pero sobre todo plantea los aspectos más relevantes de una estrategia para esbozar el futuro de la construcción en nuestro país.

Marco de referencia
Resulta urgente emprender un cambio radical en la gestión de las políticas públicas relacionadas con la vivienda, la infraestructura, el desarrollo urbano y la gestión
territorial para remontar la distancia existente entre las potencialidades económicas de nuestro país y las condiciones actuales de nuestras ciudades, del ordenamiento territorial, de la infraestructura productiva y social, y de la dotación de vivienda y equipamientos urbanos.

Los efectos devastadores de las recientes inundaciones que han afectado a varias regiones del país, dejaron en evidencia esta cruda realidad por lo que es urgente adoptar nuevos paradigmas que eviten superar los errores pasados y que contribuyan a encaminar a nuestro país por la senda del desarrollo económico y del bienestar social, objetivos clave en cuyo cumplimiento juega un rol preponderante la actividad constructora.

El territorio
El proceso de descentralización vigente en nuestro país ha terminado consagrando la conversión de los antiguos departamentos en regiones y la proliferación de distritos y provincias, fragmentando excesivamente las circunscripciones, burocratizando innecesariamente la gestión de los gobiernos sub-nacionales y minimizando la escala de planificación territorial. De esta forma, los planes no están referidos a ámbitos geográficos adecuados y excluyen por lo general el área rural.

En este aspecto, Lima Metropolitana es un caso especial pues la capital nacional ocupa una superficie mucho más extensa que la de la provincia de Lima, lo que ha generado notorias ineficiencias en la planificación territorial y en la prestación de los principales sistemas urbanos (transporte y vialidad, agua y desagüe, energía, el área litoral y los ríos, entre otros), como lo ha señalado el arquitecto Manuel de Rivero.

Frente a esta realidad, es indispensable establecer un nuevo modelo de gestión del territorio, a partir de la formulación de planes macro-regionales y la gestión coordinada de los mega-proyectos de impacto macroregional, del desarrollo de las cuencas y de los corredores económicos, así como las intervenciones para mitigar riesgos por fenómenos naturales o antrópicos. Para el efecto, deberían constituirse seis Entidades Autónomas de Planeamiento Territorial, bajo el paraguas del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), una de estas entidades deberá corresponder a la Capital de la República y las otras cinco se constituirían a partir de las Mancomunidades Regionales ya conformadas.

La Capital de la República deberá ser una jurisdicción de planeamiento territorial conformada por las áreas conurbadas de las provincias de Lima, Callao, Huarochirí, Canta, Cañete y Huaral. En este sentido, la experiencia del Área Metropolitana de Medellín, que gestiona de manera integral la planificación de los 10 distritos que conforman el Valle del Aburrá constituye una referencia para el diseño de la entidad de planeamiento para nuestra capital nacional.

Las ciudades
Las ciudades son construidas por la gente y para la gente; y son, o deben ser sistemas para producir bienestar e incrementar la productividad. En esta línea, Paul Cheshire pone el acento en la necesidad de que la política urbana en todo el mundo, deje de ser dominada por modos de pensamiento en base al diseño y la ingeniería. Es decir, debe cambiarse los paradigmas tradicionales de la planificación territorial, hacia un abordaje multidimensional que otorgue igual relevancia a los componentes económicos y sociales de la realidad urbana, y que tenga en cuenta los beneficios y desafíos derivados de la economía de aglomeración.

En nuestro país, ocho de cada diez centros urbanos del país carecen de un plan de desarrollo territorial, como lo recordó Zoe Trohanis del Banco Mundial.
Esta carencia impide una organización eficiente de las actividades en las ciudades ni un asentamiento adecuado de la población. La inexistencia de estos planes propicia la escasez de suelo urbano elevando los precios de los terrenos, lo que impide el desarrollo de proyectos inmobiliarios formales, sobre todo los dirigidos a la vivienda social. Paralelamente, los traficantes de tierras aprovechan de esta renuncia de las autoridades locales a incorporar suelo formal, propiciando las invasiones
con las que se pretende “atender” la demanda de vivienda y servicios urbanos, especialmente la de bajos ingresos, de manera informal y –con mucha frecuencia- sin
ninguna precaución por los riesgos frente a desastres naturales.

Frente a esta realidad, resulta necesario efectuar, a través del Ministerio de Vivienda, la actualización de los Planes de Desarrollo Urbano de Lima Metropolitana y de las 40 principales ciudades del país. Se prevé una inversión de unos 240 millones de soles para este propósito, debiéndose alcanzar esta meta el 2021. De inmediato,
se debe empezar con las ciudades afectadas por los recientes desastres.

Para evitar que estos problemas se sigan extendiendo es necesario Implementar planes urbanos para la construcción de nuevas ciudades en zonas de influencia de megaproyectos agro-industriales, mineros o energéticos, así como para las localidades que conforman Ejes de Desarrollo Territorial, como el integrado por las ciudades de Huacho-Lima-Ica (a raíz de un proyectado Tren de Cercanías) o el conformado por el Valle Sagrado del Cusco, como consecuencia de la proyectada construcción del Aeropuerto de Chinchero.

Los planes urbanos deben formularse a partir de mecanismos innovadores que procuren la inclusión social y el desarrollo económico, e implementarse a partir de estrategias participativas y colaborativas, que han sido los factores de éxito en el notable avance en desarrollo urbano alcanzado por ciudades como Medellín bajo el fuerte liderazgo político del alcalde Sergio Fajardo. Trohanis hizo ver la urgencia de que el Gobierno Central fomente, además, la dotación de catastros urbanos para
optimizar la gestión de las ciudades, sobre todo teniendo en cuenta que solo 8 de 522 municipalidades urbanas cuentan con uno. El Ministerio de Vivienda, a través de COFOPRI debe financiar y monitorear la implementación de estos instrumentos, empezando por las ciudades afectadas por las inundaciones.

Fuente: Construcción e Industria. REVISTA DE LA CÁMARA PERUANA DE LA CONSTRUCCIÓN AÑO LII Nº 332 JUNIO 2017

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